Proyecto Hu-Ci

Dentro del método del Proyecto Hu-Ci

UCIs más humanas que curan cuerpo —y alma—.

La batalla que separa la vida de la muerte se libra, muchas veces, en una UCI. Y aunque las tasas de superviviencia han mejorado mucho en los últimos años —estamos ya en el 90%—, nervios y estrés son algo que siempre acompaña a esta parcela de los hospitales. Tanto de pacientes y familiares como de todo el personal sanitario que trabaja en estas estancias.

Detrás de cada paciente, una historia, una persona, familia y amigos. Los médicos y el personal sanitario está preparado para atender la necesidad vital. Pero en la facultad “no te enseña comunicación ni empatía”, señala Gabi Heras, Médico Especialista en Cuidados Intensivos, quien hace hincapié en lo importante que es “saber transmitir la información a los pacientes y familiares”.

Una información “que muchas veces no existe”. Cualquiera que haya tenido a un allegado en una UCI recordará la sensación de estar pendiente de recibir una llamada de teléfono para conocer noticias, o de ver pasar los días sin que nadie te cuente nada.

Pero si para pacientes y familiares las estancias en las UCI son duras y estresantes, no lo son menos para quienes velan por el cuidado de los enfermos. El 50% de los profesionales que trabajan en cuidados intensivos dejaría la profesión. Es lo que se conoce como síndrome de burnout.

“La medicina, durante el siglo pasado, estaba centrada en los pacientes. Los médicos y las familias siempre están fuera del sistema, y es algo que no puede ser”, explica este médico especialista en cuidados intensivos.

Gabi Heras se dio cuenta, además, de que todos los esfuerzos encaminados a mejorar las UCI se olvidaban siempre de un componente fundamental: las personas. “El trato más humano se ha relegado”, denuncia este médico, y pone como ejemplo el hecho de que a los familiares del paciente no se les pide opinión y suelen pasar largas horas, días o semanas esperando, sin que apenas se les tenga en cuenta ni en consideración. Una situación que genera dudas, nerviosismo y, en muchos casos, una gran tristeza e impotencia.

Por eso, y con el fin de intentar cambiar esta tendencia, este profesional impulsa el Proyecto HU-CI, con el que se pretende poner a las personas —pacientes, personal y familiares— en el centro de todos los pasos que se den. “Queremos pasar de un atención ejemplar a que sea excelente en el cuidado y en el trato a las personas”, nos explica.

“Si queremos diseñar la sanidad del siglo XXI lo tenemos que hacer desde muchos puntos de vista, no solo desde la visión del médico”, sentencia Gabi Heras. “Todos nos sentamos en la misma mesa y cada uno aporta lo que cree que es necesario”.

Quizá uno de los signos externos más evidentes de la humanización de la atención sanitaria sea el diseño de los espacios, especialmente las habitaciones donde tienen que pasar tanto tiempo los pacientes. Para lograr dar un ambiente más acogedor y relajante, que huya de esos tonos asépticos que generalmente asociamos con los hospitales —tan lejanos de los que nos recuerdan a casa—, este proyecto apuesta, entre otras cosas, por decorar las habitaciones con colores relajantes y agradables que, simplemente con la mirada, ayuden a que el paciente, la familia y hasta los profesionales se sientan en un lugar cálido y cómodo.

Como se está produciendo también en otras áreas de la medicina —especialmente en pediatría—, las habitaciones de los hospitales están dejando de ser esas zonas impersonales y en ocasiones hasta lúgubres para ofrecer un diseño más confortable que ayude a la recuperación del paciente y que le permita sentirse más cómodo.

Gabi Heras considera que también hay que pelear por la comodidad de los familiares que acompañen al paciente, pero recuerda que lo verdaderamente importante de este método no es solo que la habitación sea bonita, sino que todo el proceso esté humanizado.

El método del proyecto Hu-Ci se asienta sobre tres líneas investigación. Una está centrada en la mejora de las familias, otra de los pacientes y otra de los profesionales. Pero los pilares fundamentales de acción de este proyecto son las nueve premisas sobre las cuales trabajan a diario y que constituyen, verdaderamente, la práctica del método. Entre ellas, destacan tanto la formación de los profesionales para facilitar la comunicación con pacientes y familiares, como la involucración de estos en todo el proceso curativo. Ya no son un elemento al margen: están en el centro de actuación junto a paciente y personal sanitario.

En España hay unas 300 unidades de cuidados intensivos. El año pasado se publicó el Plan de Humanización de Cuidados Intensivos de la Comunidad de Madrid y, en estos momentos, hay unas 150 unidades que están haciendo cosas en España, y el plan se ha descargado 15.000 veces en más de 20 países. Un método que se está abriendo puertas en la sanidad de todo el mundo con un único objetivo: hacer que las UCIs, y por extensión, toda la sanidad, sean más humanas para todos.

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